
No sé cómo empezar realmente este post. Lo más lógico que haría una persona normal sería no escribir nada hasta el día siguiente. Pero yo me he comprometido a escribir cada 2 días. Puede haya diferencia de horas, pero he de llevar esto al tiempo. Es posible que en un futuro llegue a ser un buen columnista, incluso famoso, aunque no es mi sueño actual. La verdad es que cada vez este blog se está volviendo más patético.
Sé cuál es la razón. Bueno, no exactamente. Más bien diría que hay varias razones, las cuales no podría describirlas. Depresión. Sí, tal vez sea eso. Desgraciadamente casi siempre viene por culpa del amor. Qué tendrá. Pero no es mi caso. Al menos, en parte.
Mujeres. Hay que ver qué mala suerte tengo con ellas, que siempre que encuentro una que me gusta, no precisamente por el físico, ya está cogida. Claro, así no me extraña que a estas alturas siga soltero.
Pero lo peor no es eso. Lo peor es que ves cómo tus amigos y amigas consiguen sus propósitos con el mínimo esfuerzo. Y claro, eso te deja fuera de combate, y llega un momento en el que renuncias y esperas que te llegue un rayo de esperanza que te saque del tedio. Y te llega, pero de diversas formas.
La más común suele ser en forma de nuevas chicas que pueden llegar a gustarte. La vida te ha golpeado tanto en este sentido que a pesar de ser una posible vía de escape, desconfías. Hasta tal punto que cuando te das cuenta de que podrías haber obtenido una victoria, ya has perdido por dejadez. Y si no, tenías la derrota asegurada antes de empezar a intentar nada.
Otra forma tanto o más efectiva es la de formar un grupo. Puede que no vayáis a tener éxito y sólo consigáis tocar en cuatro locales. Llega el momento de repartirse las tareas. Como eres tú quien crea el grupo, decides ser cantante. El batería resulta ser uno de los mejores amigos que has tenido, y se une. Sólo te falta una guitarra y un bajo. Preguntas a tu amiga del alma (aunque luego no resulte serlo, pero eso es otra historia) y da la casualidad de que una vez le regalaron un bajo, aprendió y te propone entrar. Como no tienes más donde elegir, aceptas. Guitarrista, tu amiga jebi. Pero su voz te encandila el corazón, y aprovechando que es bastante mona, decides que sea ella la cantante, y tú te buscas la vida como guitarrista si no quieres quedar fuera.
Pasa alrededor de un año.
El pacto que hiciste con el batería para comprar cada uno su instrumento se va al carajo, y sólo tú te compras la guitarra.
Tienes una discusión con la bajista. Ha sido una falsa todo el tiempo que la has conocido. Sin decírselo, la echas del grupo.
La amiga tan mona que tenías como cantante se desentiende de tu vida indirectamente. La echas también sin decírselo.
Por más que lo intentas, no consigues aprender a tocar la guitarra así que recuperas el puesto de cantante.
¿Qué te queda?
Un batería sin batería y un cantante con una guitarra que no sabe tocar.
En definitiva, que el destino te tiene manía. No puedes escoger chica. No puedes desarrollar tu vena musical. Tu autoestima baja. Como resultado, pierdes fuelle en los estudios y te diriges a repetir 2º de bachiller por 2ª vez. Tu autoestima baja más todavía y todo acaba resultando en un post de este tipo.
No voy a llorar...
Escuchando “Element Eighty – Broken Promises”