
Las enfermedades se pueden transmitir de varias formas: por el aire, por ingestión, por contacto, por inoculación, por relación sexual...
Por supuesto, también hay varias formas de evitarlas. No las enumeraré aquí porque, sinceramente, no tengo la mente para pensar extensas listas de opciones.
Pero he aquí una enfermedad cuya transmisión es la más extraña de todas. Una vez se contrae, es difícil recuperarse. Y si se supera, tarde o temprano se sufren recaídas. También es casi imposible de prevenir. Sólo alguien con buena suerte logra evitarla, aunque si la contrae a una edad avanzada, las consecuencias son aún peores. Estoy hablando de la "Mala Leche".
Todo empieza cuando somos pequeños. A la edad de los 7 u 8 años está ése/a chico/a que nos hace tilín, pero luego esta la mona/el chulo de clase que nos quita nuestro sueño y nos genera odio.
Avanzamos un poco de edad, aldededor de los 15 años. Nos damos cuenta de que nuestro futuro, nuestra vida va a depender de lo que hagamos ahora. No tenemos ni idea de lo que queremos hacer, así que escogemos lo que nos parece más divertido, para luego darnos cuenta de que nunca tuvimos que haber escogido esa opción.
A los 18 años aproximadamente, toca selectividad. Debes estudiarte todo lo que has aprendido en dos años para soltarlo en tres días de máxima tensión. Todo eso si da la casualidad de que no has repetido y te toca estudiar en verano. Y en el supuesto caso de que recuperaras en septiembre, estudiar para selectividad. Entonces la tensión aumenta a dos semanas (una semana para recuperar bachiller por medio de duros exámenes, estudiar durante cuatro días lo de dos años y tres días repletos de exámenes donde te juegas no haber estudiado en balde).
Todo eso es muy duro, pero no hemos contado lo que conlleva, los añadidos internos. Están tus amigos, tus enemigos, los amigos de tus amigos, los enemigos de tus amigos, la profesora que te tiene manía, el profesor que te odia, tus padres que te presionan, la cantidad de deberes que te imponen y el poco tiempo libre de que dispones para seguir adelante con tu carrera, los exámenes para la semana siguiente y para los que apenas has estudiado,...
(Ahora piensa en lo que te provoca leer todas estas causas más rápido...)
Finalmente, soltamos todo el mal contenido en nuestro interior de golpe. Este efecto es más fuerte cuanto más largo sea el tiempo de la incubación, llevando en ocasiones a embolias y ataques.
Hablábamos al principio de enfermedades y su transmisión. Pues hay varias formas de transmitir la patología que tratamos. La más común es a base de convivir con el vector (el portador). Este suele ser siempre el padre o la madre de la familia. En ocasiones, pueden ser los dos. Es peor cuando los hermanos también caen ante las redes del virus. Los vectores, a pesar de portar la enfermedad, pocas veces muestran síntomas directamente. Nos la van transmitiendo lentamente, tratando de contagiarnos lo máximo posible y así entrar en su juego. Además, sus actos generan estrés, sus comentarios generan molestia, su victimismo genera impotencia,... pero, sobre todo, los más duro de soportar es cuando hace zapping. Pretende ver todos los canales de televisión al mismo tiempo. El vector está inmunizado ante tremenda tortura y maneja la situación bastante bien. La peor parte la llevamos los espectadores pasivos; cuando vemos decenas de imágenes casi al mismo tiempo; cuando sentimos en la frente los microimpulsos que provoca el tubo de imagen en el televisor al cambiar de canal; cuando tratamos de atar cabos entre programación y se nos cambia el canal, echando a perder cantidad de trabajo mental; cuando, sin poder decir nada, pensamos para nosotros mismos: "¡¡¡DEJA EN PAZ EL MANDO DE UNA PUTA VEZ!!!"
Escuchando "Lostprophets - Ride"