
¿Cuánta gente exactamente podríamos decir que conocemos?
¿Cuántos de ellos nos conocen a nosotros?
¿Cuántos nos importan de verdad?
Y de éstos, ¿a cuántos les importamos de verdad?
Yo no voy a responder a estas preguntas, que sería necesario formularse en este mismo orden, sin alterarlo, o carecerían de sentido para llegar a lo que realmente buscamos.
Todos, en algún momento de nuestra vida, tenemos un/a amigo/a del alma del sexo opuesto al nuestro. Por esa persona, seríamos capces de dar casi todo. Nos interesa de verdad interiormente. Nuestro mundo gira a su alrededor.
Pero ésa persona, ¿qué piensa realmente de nosotros? Somos su punto de apoyo. Alguien en cuyo hombro secar sus lágrimas. A quien le cuenta sus venturas y desventuras sentimentales. Pero ya está.
¿Es eso poco? Cierto, no lo es.
Entonces, será mucho, ¿no? Diría que tampoco.
Mientras nosotros establecemos un mundo centrado en él/ella, éste/a crea el suyo propio alrededor de sus intereses. Pero no queremos ver la realidad. Es demasiado dura como para que la podamos soportar. La verdad es que, a pesar de que pensemos que, al igual que ella para nosotros, somos su punto de referencia, esa persona tiene cosas más importantes en qué pensar.
Pondré ejemplos reales...
Tienes una amiga. Esta, comparte gustos y aficiones contigo. Además, es muy mona, y llegas incluso a enamorarte, aunque con cierto recelo. Ahora, cada minuto de tu vida estás pensando en ella. A veces habla contigo de temas irrelevantes, y ya ves un mundo de colorines a tu alrededor. Ya sabes que piensa en tí y además te tienta. Incluso puede que le gustes.
Otras veces, simplemente te saluda. Pero otras, las ves hablando con ese tío que tan mal te cae, e incluso llegas a pensar que lo hace a cosa hecha para probarte, es cruel... Pero no: la verdad es que a ella le caes bien, pero no lo suficientemente bien como para que piense en tí contínuamente...
Un día, decides llamarla para quedar (como tantas otras veces). La cosa se tuerce, y por teléfono te dice que no es necesario, que lo que pretendía conseguir de tí ya lo tiene (por ejemplo, un CD de música). Tú, indignado, te descontrolas y llegas a ser borde con ella. Te pide perdón y tú, como eres tan bueno, le perdonas. Sientes remordimientos. Avisas a una amiga suya para que se disculpe de tu parte por haber sido borde con ella. Luego te enteras que no recuerda que hayas sido así. Esa conversación que puede que haya tenido cierta importancia para tí, no ha significado nada para ella...
Harto de la extraña forma de tus dientes, decides ponerte una ortodoncia. Estás dispuesto a pagar el precio (aparte del económico) que ello supone. Vas al dentista, te examina, te coloca el aparato y ya asumes una revisión mensual. La recepcionista (muy hermosa, por cierto), cuando te ve entrar por la puerta de la clínica, te saluda "Hola corazón"; "Hola cariño";... Piensas "Vale, la diferencia de edad entre nosotros es significativa y no creo que le guste, pero está claro que ya soy alguien importante en su vida, al menos, profesional". Cuando vas a concertar cita una y otra vez para la próxima revisión, te pregunta una y otra vez "¿Cómo te llamas?"...
Lo siento, amigo. El mundo no gira a tu alrededor...
Escuchando "Static-X - The Only"