
5 de Abril de 2005. Como todos los 5 de Abril, es el día de San Vicente Ferrer. Felicidades a todos los Vicentes. Pero, hay una ventaja a su favor con respecto a los demás: ¡Tienen tres santos Vicentes más a lo largo del año! ¿Qué día de esos cuatro felicitas a tu amigo Vicente? Es más, ¿por qué habrías de felicitarle?
La verdad es que te ahorras ese problema si no conoces a nadie llamado Vicente...
Se da por entendido que cada uno de los santos del calendario, corresponde a una persona que en su día hizo algunas cosas maravillosas y otras no tanto, pero en definitiva, tuvo una vida que alguien creyó hace mucho tiempo que debía ser conmemorada.
Por tanto, es el día de esa persona que hizo algo, no el día de las personas que se llaman como él. Eso es apropiación de hechos.
Por ejemplo, el día de la Constitución Española, ¿a quién se felicita? ¿Quién demonios puede llamarse Constitución Española?
Nadie merece ser felicitado/a (ni condenado) por algo que no hizo. Sin embargo, la gente se sigue empeñando en felicitar “santos”:
-“Tío, te felicito por tu santo”
-“Felicítale a él, no a mí”
Como decía al principio, el 5 de Abril es San Vicente Ferrer (cuando le pregunté al colega Vicent si sabía quien era, me respondió: “un santo”).
Al igual que tal vez muchos de vosotros, me pregunto “¿qué ocurría los 5 de Abril antes de que naciera un tipo llamado Vicente Ferrer?”
Alguno pensará “sería el día de otro santo”.
Pero si el año tiene 365 días, habría 365 santos ya.
[MODE irónico ON]
Sí, pero quitaron a San Son porque llevaba mucho tiempo ocupando espacio. Hacía falta más días. Porque el calendario es como un disco duro: cuando llegas al tope, hay que vaciar memoria para añadir cosas nuevas.
[MODE irónico OFF]
¿Y cuándo hay 366 días? ¿Cuál es ese santo maravilloso que aparece cada 4 años? ¿San Bisiesto? ¿Qué pasa, que era demasiado feo como para aparecer año tras año y decidieron que lo hiciese sólo cada cuatro?
Pero, como siempre, me estoy desviando de la cuestión principal.
El grueso del problema reside en que la gente atribuye el día como suyo, es decir, como SU santo:
-“Tío, hoy es mi santo”
-“¿TU santo?”
-“Sí, MI santo”
No, perdona, hoy NO es TU santo. De hecho, nunca lo ha sido. Hoy es el día de un santo cuyo nombre es igual que el tuyo.
Si empezamos a atribuirnos santos por la cara, por el simple hecho de llamarnos como ellos, ¿qué pasa con la gente “que no tiene santo”? ¿Se muere de asco? ¿Se le discrimina? No diré nombres, pero conozco casos, y casi podría decir que, en lo suyo, son como santos, ya que consiguen cosas por méritos propios, y no se las atribuyen de unos señores muertos hace ya muchos años.
Por cierto, el 29 de Diciembre es el día de un santo que se llama como yo...
Escuchando “
Metallica –
St. Anger”