
Política. Ese tema del que algunos saben, muchos creen saber y nadie habla de él.
La política es, en parte, un tema intocable. Diría que casi tanto como la religión (mientras se distinga ‘la religión’ de ‘la iglesia’). De hecho son casi iguales.
Me explico: mientras existen multitud de ideales políticos, tales como el capitalismo, el socialismo, el comunismo, el republicanismo,... también hay grupos políticos que se “encargan” de representar a los defensores de cada ideal (aunque alguno haya por ahí que se aproveche de la buena fe de sus votantes).
En la religión es lo mismo: mientras existen diversos ideales religiosos, tales como el cristianismo, el islamismo, el judaísmo, el budismo,... también hay grupos religiosos que se “encargan” de representar a los seguidores de cada religión.
Pero no es esto lo que quería decir en un principio, simplemente un prólogo aclaratorio.
Quisiera pedir perdón a todos mis lectores asiduos por el anterior post, ya que fue demasiado largo, pero seguro que a más de uno le daría pereza la idea de tener que descargar un vídeo de 26 Mb. Cierto, no procede de mi mente, como algunos habrán podido adivinar, sino de la FAES (Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales). Está íntegramente escrito todo el guión que conforma su audiovisual “Tras la masacre”, que rememora las consecuencias que sobre el ánimo de los electores españoles tuvo el ataque terrorista del 11 de marzo de 2004.
Que todos sabemos y nadie se atreve a decir.
La verdad es que no era mi intención real imponer mi ideal político (quien me conoce, ya sabe cuál es), aunque pareciera lo contrario. Va en contra de mi filosofía de vida.
Quería demostrar cómo el tema de la política retrae a mucha gente a la hora de opinar. No obligo a nadie a hacerlo. De hecho, sólo ha habido una opinión “real” hecha pública a día de escribir este post.
Todos aquellos que hayan leído el texto completo seguro que han sacado una conclusión de él, pero casi nadie se ha atrevido a exponerla, ya sea por miedo a críticas o a hacer daño al autor.
En conclusión: no sólo en política, sino en cualquier tema, si tienes algo que decir no has de ocultarlo por las posibles reacciones que puedas ocasionar, aunque si las consecuencias van a ser muy graves, mejor cállate la boca.
(Me siento profe... ^_^ )
Libera tu mente, y no te rijas por el pensamiento impuesto, público y totalitario, sino por tu propio cerebro...
Escuchando “
Creedence Clearwater Revival -
Green River”