
Internet. Es el mundo virtual al que ya casi la totalidad de la población de los países desarrollados tienen acceso. Aparte del 85% que ocupa la pornografía en este mundo alternativo, existe el 15% restante abarcado por multitud de usos de Internet, como la simple navegación, la elaboración de bitácoras, jugar con otras personas a distancia,...
Pero otra función es la que más me llama la atención, la de conocer gente:
La forma más sencilla de conocer a otras personas es por medio del chat. Entras a un canal temático en el cual sabes más o menos qué decir, y a hacer amigos. “Esto es fácil”, piensas. Cuando llegas al canal escogido, ves que todos están en confianza, hablando de temas irrelevantes o contándose sus vidas. Tú eres nuevo, muy poco tienes que aportar, no pintas nada. Vete de ahí.
¿Cómo puedes conocer otra gente? Sencillo, por medio de páginas hechas para gente que quiere conocer gente. Te registras, buscas alguien que te interese, os enviáis un par de mails, os agregáis al Messenger y ya está. Llega el momento, sí, estáis los dos conectados. Al fin podrás conocer a alguien fuera de tu círculo.
...silencio incómodo y después,... más puntos suspensivos...
-Hola
-Hola
-¿Qué tal?
-Bien, pasando el tiempo, ¿y tú?
-Igual
-Ah...
Fin de la conversación. Patético...
Esto de conocer gente está empezando a resultar duro, e inexplicablemente ves que otros han conseguido hasta pareja, y tú sigues sin comerte un rosco. Apuesta más fuerte esta vez.
Te registras ahora en una web de encontrar pareja. Tiene la ventaja de que quien utiliza este tipo de páginas normalmente busca lo mismo: encontrar pareja; sin embargo, surge el problema del dinero: para entrar en contacto con los demás debes abonar una cuota mensual, según el servicio que quieras recibir; así que utilizas métodos ocultos para evitarlo, y poder contactar gratis con ese alguien tan especial, lo más parecido a tu pareja ideal. Aquí ya no puede haber fallos, son demasiadas cosas en común. Tras varias búsquedas encuentras alguien que te convence. Mismo ritual que antes. Conversación iniciada:
-¿Y qué estudias?
-2º de Bachiller, en ciencias
-Ah, yo soy de letras. Me encanta...
No termina del todo mal, pero las sucesivas conversaciones, salvo toques de suerte, siempre van de lo mismo, del primer tema del que hablas con esta persona, en este caso, de los estudios. La relación se vuelve tediosa. Ya no quieres hablar con ella. Temes que se conecte. Quítale admisión y bórrala. No la volverás a ver. Menos mal...
Aún sigues sólo en este mundo alternativo, pero ya te da igual. Tres fracasos te introducen cada vez más en el lado oscuro. Prueba algo más duro: las webs de contactos. Sólo tienen una finalidad, todos van a lo que van, no es necesario crear largas conversaciones...
Mismo problema económico, misma solución. Hazte una foto con una pose erótica, sin enseñar nada, dando espacio a la imaginación. A veces resulta muy efectivo. Bien. Ahora, a buscar alguien con quien pasarlo bien.
...
Llevas tres páginas de 20 chicas cada una y todas buscan “Nuevas experiencias con chicas de mi edad. ¿Te atreves?”...
Tío, esto no es lo tuyo.
Al final dedicas el Internet para el 87% de sus posibilidades...
Escuchando “
Papa Roach -
Getting Away With Murder”