
Al fin me he decidido. He dejado 2º de Bachiller. No puedo decir que esté orgulloso de ello, pero en mi caso es lo mejor que podría haber hecho. A partir del curso que viene me voy a Elche a estudiar Auxiliar de Enfermería, y podré poner en marcha mi proyecto de futuro que sólo conocen unos cuantos.
Resulta extraña la forma de ver la vida cuando eres estudiante y cuando dejas de serlo.
Cuando lo eres, ves un mundo de oportunidades ante ti, y sabes que vas a triunfar, aunque lo que estudies no tenga mucho futuro. Puedes estar orgulloso.
Cuando dejas de serlo, te replanteas continuamente tu decisión. Sabes que es bueno, pero no es lo mejor. Si tan sólo te hubieses esforzado un poco...
Lo curioso es que, aunque no sea así, piensas que los demás te ven como un fracasado que ha perdido toda su vida. Lo triste es que hay quien sí piensa que eres un fracasado sin futuro, pero esto no hace más que darme fuerzas para demostrarle al resto de la gente que aunque no tenga una carrera universitaria ni la esté cursando, todavía puedo hacer algo por este miserable mundo, donde un trozo de papel escrito te da mayor poder que empuñar una espada.
Aún recuerdo mi paso como celador por el hospital. Sí es cierto que debemos estar a disposición de los médicos y las enfermeras, pero eso no les da ningún derecho a que continuamente seamos presas de sus miradas de desprecio, su voz con tono despectivo y sus palabras técnicas de carrera de medicina esperando que cometamos algún error. ¡Ninguno!
Pues os diré una cosa a vosotros que nos miráis por encima del hombro a
“los fracasados”: sin nosotros os moriríais de asco.
¿Qué es una constructora sin albañiles? ¿Qué es un hospital sin celadores?
¿Qué es un restaurante sin camareros?
Sencillo: una puta mierda.
Escuchando "
Dido -
Thank You"