Aaaaaahh…. (Léase como bostezo). Tras sufrir varios ataques de perrería extrema, unidos a un ataque de ordenador nuevo a 3’2 Ghz, vuelvo con nuevas cosas que contar. Utilizaré este primer post de la segunda temporada para exponer a grandes rasgos lo que ha sido de mi vida desde que debí empezar a escribir.Primero.- Ya no se me ocurren cosas filosóficas que escribir, así que este blog dejará de llamarse “Nueva Filosofía” cuando se me ocurra un título más apropiado.
Segundo.- Viendo el terrible éxito que los premios 20Blogs han tenido sobre mí, quitaré el enlace de votaciones porque paso de participar. Y también porque queda feo.
Tercero (esta es la buena).- Como algunos sabrán ya, estoy involucrado en un curso de FP llamado “Auxiliar Técnico de Enfermería”. Debería haber entrado hace tiempo por dos razones: una, que no habría desperdiciado 4 años de mi vida estudiando bachiller (aunque entonces no me habrían ocurrido ciertas cosas claves en mi vida); y dos, ¡estoy rodeado de mujeres! Esto es lo que había soñado desde hace mucho, y por fin se me ha concedido.
De 35 alumnos que somos en clase, sólo habemos 3 hombres. De esos 3, uno es un antiguo compañero de trabajo en mis tiempos de celador, y calculo que tendrá sobre los 45 años, y como trabaja, asiste poco; y el otro hombre, es un guarro y un salido que se lleva pelis porno en DVD a clase, lo que causa repulsión por parte de las 32 mujeres. Resultado: técnicamente soy el único hombre que hay. Más de lo que jamás podría haber imaginado.
Es un tanto extraño, ya que uno está acostumbrado a hacerse colega de otros chicos, hablando cosas de hombres tales como fútbol, videojuegos, etcétera y etc. Y entonces apareces en un mundo distinto a como lo habías vivido siempre. Es una nueva experiencia. Mola.
Cuarto (casi diría que este punto merece un post aparte, pero como es demasiado corto para eso y además mantiene relación con el punto anterior, lo pongo aquí).- Bien, la academia a la que voy se encuentra a 30’9 km desde mi domicilio (según los certificados de distancia de Alicante y Elche), lo que me obliga a coger el tren de cercanías de las 7:00 todos los días (y a levantarme todos los días a las 5:30, pero eso es otra historia). La estación está a 10 minutos de mi casa, pero cuando sólo me quedan 2 antes de que el tren se pire y me haga esperar al siguiente, debo coger mi bicicleta tuneada e ir rápidamente a coger el tren.
No puedo fiarme de atarla enfrente de la estación para recogerla a la vuelta, así que me la llevo a Elche (sí, puedo entrar la bici). Una vez en la academia, la entro en clase (sí, puedo entrar la bici). Debo soportar los comentarios de las pseudobacalas (aunque son majas) sobre mi “Harley”. Me vuelvo a Alicante cuando llega la hora, y nuevamente debo meter la bici en el tren (sí, puedo entrar la bici).
“El tren consta en cada vagón de 3 puertas, en cuyos rellanos interiores hay gran espacio para paquetes grandes (por ejemplo, mi bici), excepto en el vagón principal, que sólo tiene 2 rellanos y un compartimento especial para vehículos ligeros (ya sea mi bici o un carrito de bebé con bebé), con asientos adjuntos.”En cuanto llega el tren (“Próxima llegada por vía 1: Cercanías destino Alicante. Este tren efectúa una parada muy breve” se oye por el interfono de la estación), voy directamente al compartimento especial antes mencionado. Miro por fuera y veo que está libre. Entro la bici (sí, puedo entrar la bici) y de repente se sienta un “universitario” friki, SIN BICI, en los asientos del compartimento especial, dejándome sin espacio, en el rellano de la puerta, que no era tan grande como los demás y con el tren arrancando (es decir, que ya no podía bajarme para buscar otra puerta). Me quedo en el mini-rellano de pie, “hasta llegar a Alicante”- pienso. Llegamos a San Gabriel (“Próxima estación con parada: San Gabriel” se oye por el interfono del tren). La puerta en la que está apoyada mi bici es la que ha de abrirse para bajar en San Gabriel. Un cúmulo de unas 6 o 7 personas (incluyendo al universitario friki) se pone detrás mía esperando a que pare el tren y me baje YO. Digo “yo no me bajo aquí”, las 6 o 7 personas ni se inmutan. Abro la puerta y aparto todo lo que puedo mi bici para que se bajen. Un cúmulo de 6 o 7 personas (incluyendo al universitario friki) aguardaba a que me bajara del tren. “¡Yo bajo en Alicante!”. Una señora que formaba parte del cúmulo de 6 o 7 personas (incluyendo al universitario friki) contesta “¡ay! Yo creía que bajabas aquí”. “Dios mío” pienso. Por cierto, cuando el universitario friki pasaba por mi lado, traté de obstruirle el camino para fastidiarle, por inútil.
Finalmente el compartimento especial queda libre y lo ocupo con mi bici. “Próxima estación con parada: Alicante. ¡Final de trayecto!” se oye por el interfono del tren. Toda la gente de los alrededores se apiña en la puerta para salir cuanto antes, aún con el tren en marcha. “Pero vamos a ver, inútiles. La puerta no se deja abrir hasta que el tren no está parado. Y al ser la última parada, está cerca de 20 minutos sin moverse. No hay prisa.”- pienso. Y mientras, yo estaba sentado en el compartimento especial para bicis contemplando una vez más la estupidez de la masa de gente en general. “En fin”- pienso…
Escuchando “
Warcry –
Nuevo Mundo”