El desafío emancipatorio |
No puede ser tan fácil
|
|
|
Tras casi 9 meses de idas y venidas a Elche para alimentar mis conocimientos, podría decir que conozco perfectamente a ese cúmulo de seres que me acompaña a diario. Podría describirlos a todos y cada uno de los que recuerdo, pero no quiero, no tengo tiempo ni ganas, y carece de interés. Sin embargo, sí podría resaltar algunos comportamientos comunes, y tal vez incluso agruparlos. Bueno, basta ya de introducción, que me pierdo y luego no sé lo que iba a decir: - Lo primero en lo que se fija uno cuando coge el tren a la misma hora de la mañana es que 40 chavales de entre 18 y 25 años le acompañan. Se dirigen a la universidad de Elche. - Entre Alicante y Elche, el tren efectúa un cambio de dirección, es decir, que primero va hacia atrás, y en llegar a San Gabriel, cambia de vías y continúa marcha adelante y viceversa. El caso es que de Alicante a San Gabriel apenas hay 10 minutos escasos, mientras que el resto del camino es mucho más largo. Y siempre hay quien quiere ir marcha adelante. A la ida, tiene el sillón de forma que lo logra, pero luego se lo cambia de dirección. Yo prefiero empezar marcha atrás 10 minutos y el resto hacia delante, así sólo me preocupo de echar un sueñecito que buena falta me hace. Creo que esos eran los neutrales, ahora vamos a los molestos: - Una vez llega el tren a cada parada, quien quiera bajarse tiene que abrir la puerta manualmente. En realidad solo la abre el primero de la cola, el resto le sigue. - Y los más molestos de todos: los hiperactivos. No hay cosa que más toque las narices que estar espalda contra espalda con alguien que no deja de moverse y reposa violentamente una y otra vez su espalda en el respaldo del asiento, llevándote tú el zarandeo continuo. Uff... Radiando “Saliva - Click Click Boom!”
Fecha: 05/06/2006 20:43.
Fecha: 09/06/2006 00:27. |