El desafío emancipatorio |
No puede ser tan fácil
|
|
|
Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2006.
Yo no sé muchas cosas, es verdad. Digo tan sólo lo que he visto. Y he visto que la cuna del hombre la mecen con cuentos, el llanto del hombre lo taponan con cuentos y que el miedo del hombre ha inventado todos los cuentos... Corrían mis tiempos infantiles cuando estaban de moda La Macarena, El Tractor Amarillo o Scatman. Recuerdo que una vez fui con mi madre y mi hermano a casa de mi prima (de mi misma edad). Puso en su radiocassette último modelo (de entonces) la de Sopa de Caracol, y empezamos a bailar como idiotas (porque el baile era muy ridículo), y mi tía y mi madre se pusieron a mirar y a reírse. Nosotros seguíamos porque pensábamos que les gustaba. Qué ingenuos… Llegué a los 14, y conmigo, Flying Free, de Pont Aeri. Empecé mi inmersión en el submundo bakala. Mi sueño de ser biólogo pasó a ser el de convertirme en dueño de un ciber, y llegué a envidiar a un colega que se había comprado una mesa de discjockey y sabía pinchar bastante bien. Tuve algunos altercados en la discoteca para menores de 18 a la que iba, pero nada que no se solucionara con un jefe grande, feo y chillón que protegía a la manada. Dos largos años pasaron hasta que mi cuerpo me empezó a pedir rugidos de guitarra eléctrica y solos de batería. El pelo lo traía largo de serie cuando aterricé en este nivel (yo era de los bakalas que tenían el pelo al casco). Tuve que oír Fiesta Pagana en los 40 (al menos es una forma) para decidirme por fin que sería heavy. Por esta época también conseguí banda ancha en internet, lo que me sirvió para obtener discografías de grupos en todo el espectro rock, incluyendo a Mägo de Oz, Guns’n’Roses o Héroes del Silencio, y poder rendir culto a mi nueva raza. Hasta hoy he sido heavy hasta la médula, bueno, tal vez un poco de rapero, pero el hip-hop sólo era el escaso 1% de la música que escuchaba, pero heavies eran el 100% de los conciertos a los que iba. Hará unos meses descubrí cosas horribles del clan al que pertenecía. No era diferente del resto. Si bien yo seguía mi filosofía de hacer lo que me diera la gana, dentro de unos límites, la gente a mi alrededor sólo entendía el heavy con una botella de cerveza en una mano y un porro en la otra. Si sólo hubiese sido una vez o dos, no me hubiera importado, pero resultó ser cada vez, y cada vez, iba a más. Y eso te conduce a alejarte un poco, o tal vez a bajar el listón, es decir, a bajar de fuerza jebi, y a su vez, a acercarte a otros estilos. Sí, he dejado de considerarme heavy, y supongo que también de serlo. La semilla que una vez estuvo dentro de mí sigue ahí, pero no ejerce tanto poder como antes, es decir, que algo de heavy me sigue gustando, pero digamos que tan sólo un 60% de lo que una vez fue un 95%. Ahora no sé exactamente lo que soy. Me gusta considerarme rockero, ni siquiera metalero. En fin, como otras veces en mi pasado, ahora paso una época de transición hasta encontrar mi nuevo lugar, que puede que también sea temporal. Dentro de unos años lo descubriré. Mientras tanto, casi prefiero quedarme en la zona indefinida, y poder alejarme por fin de los equipos musicales establecidos… Radiando “Poets of the Fall - Late Goodbye” |