El desafío emancipatorio |
No puede ser tan fácil
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Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2006.
Casi seis meses han pasado desde que empecé mi formación profesional. Como dije, estaba entusiasmado con este nuevo mundo repleto de mujeres, todas a mi alrededor. Creí que aprendería a comprenderlas, que podría convertirme en un imán para ellas gracias a sus conocimientos, que sería la salvación que saciara mi “hambre de rosquillas”. No podía estar más equivocado. Ciertamente, podría haberme convertido en el hombre perfecto por sus consejos. Incluso hice caso más de una vez. Pero todo resultaba muy forzado. No existe el hombre perfecto. Querían cambiar mi forma de vestir, mi modo de vivir, y mi manera de sentir. Era la mascota de la clase, querían convertirme en una versión masculina de ellas. Estaba cambiando, no era yo. Me estaba convirtiendo en una de ellas. Entre ellas se cuentan secretos, historias personales,… datos inalcanzables para un hombre, pero entre ellas no ocurre nada más que eso. La amistad es un muro demasiado grueso, que sólo un hombre puede evitar, y no hay nada más allá. Sí, descubrí que tenía un lado femenino que estaba predominando sobre el masculino, y me conducía a ese muro. ¡Maldita sea! ¿Cómo no he podido darme cuenta antes? Ahí está la causa de mis problemas; y ya tengo la solución: he de ser yo mismo. Radiando “Nirvana - Smells Like Teen Spirit” |