El desafío emancipatorio |
No puede ser tan fácil
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Todo empezó a mitad de mi primer 2º de Bachiller (allá por el 2004): ¿de verdad quería hacer informática en la universidad? Si programar estupideces en C++ era un puto coñazo, ¿estaba preparado para programar ingentes cantidades de lineas en lenguajes más complicados? La respuesta fue, sin duda, no. Tenía que haber algo en este mundo que no me exigiera mucho esfuerzo físico, mental ni espiritual, me gustara y, además, me diera de comer. Gracias a que Perdomo 2 “Ovejita” repitió curso (mi primer 2º era su segundo 2º), me adentré más aún en el no tan desconocido - para mí por aquel entonces – mundo de Warhammer. Yo ya tenía el HeroQuest (de segunda mano, bajo estafa de 40 euros), que contenía miniaturas Citadel, por eso me encantaba. Aprovechándome un poco de la dinastía de los Perdomo, pude hacerme con varias White Dwarves antiguas, y ví con claridad mi futuro: dueño de una tienda friki. Aprovechando que me iba fatal en los estudios, los dejé de lado, pero me enteré que en otro instituto había un bachiller nocturno, para gente que trabajaba, mucho más fácil que el que estaba haciendo. Al mismo tiempo, llegué a la conclusión de que mi sueño requería una fuente de ingresos para arrancarlo, así que dudaba entre trabajar o ir al nocturno el siguiente año. Madre, que no era tonta (actualmente tampoco lo es), me recomendó estudiar un FP para tener un trabajo mejor que cualquiera que pudiera conseguir con los pocos estudios que tenía, pero yo, de espíritu orgulloso, decidí hacer caso omiso y lanzarme al nocturno, para sacarme el Bachiller y tal vez incluso me replantearía lo de no ir a la universidad. Craso error. A mitad de mi segundo 2º de Bachiller (2005), iba tan mal en los estudios que me los dejé definitivamente. Al siguiente año académico (2005-2006) empecé el FP de grado medio que me recomendó Madre: auxiliar de enfermería. A pesar de haberlo podido hacer aquí en Alicante, tendría que haber sido en la Virgen del Remedio, y como que no, así que estudiaría en Elche. Allí conocí a la que ahora es mi más mejor amiga, Christine. A mitad de curso (principios de 2006), ví que tenía un talento oculto, pero hasta ese momento no había despertado. Tiempo atrás intenté un fallido programa de radio; le puse mi voz al personaje principal de mi partida de Baldur’s Gate 2; hice un documental sobre la Cruz Roja en un trabajo de clase, con mi voz en off... Yo tenía que ser actor de doblaje. No podía cometer el mismo error que tiempo atrás. No dejé de estudiar, aunque quizá alentado por la idea de que no se es siempre actor, y hay que currárselo mucho para poder vivir de ello. Además, necesitaba salir de casa cuanto antes, y si intentaba lo de actor y no tenía suerte, tardaría más en conseguirlo, así que seguí estudiando hasta el final, aprobé el curso, y al siguiente año académico (2006-2007) empecé las prácticas de auxiliar en el hospital de Elche. Mi cometido esta vez era que tras el contrato de 2-3 meses que hacen siempre a los estudiantes de auxiliar al terminar, con el dinero obtenido y al año siguiente, ponerme a hacer un curso de Locución y Doblaje que, por suerte, había aquí en Alicante. Al decírselo a mis padres, me miraron con mala cara, pues intuían que no verían nada de mi sueldo, y yo me temía que no iba a poder hacer ese curso, así que hice un pacto con Madre: ellos me pagaban el curso ese mismo año, y al trabajar, les daría el dinero a modo de amortización. De esta manera yo me aseguraba hacer el curso y no tendría a mis padres encima pidiendo. A finales de Noviembre (de 2006) empecé a dar clases de Locución, Interpretación y Doblaje. El 19 de Enero de 2007 terminé las prácticas de auxiliar de enfermería. No tendría que volver a estudiar en mi vida. Al fin, todo terminó. El 22 de ese mismo mes, me reencontré tras mucho tiempo con Christine. Estaba preciosa. Sin embargo, sabía que jamás sería mía. Tenía que pasar página. Durante todo el tiempo de prácticas, tuve un estrecho contacto con enfermeros y enfermeras. Nunca me ha gustado la idea de que la salud o el bienestar de una persona dependa de mí, pero había algo en aquella gente que me atraía. Hubo una en especial que me mostraba cosas de su profesión que yo, como auxiliar, no iba a necesitar, pero yo atendía a todo lo que decía, y me animaba a estudiar enfermería. Mi sueño no deja de ser convertirme en actor de doblaje, pero hasta entonces, tengo que poder valerme por mí mismo. En el próximo año académico (2007-2008) viajaré de nuevo a Elche a estudiar Laboratorio de diagnóstico clínico. En parte para poder conseguir un trabajo mejor, en parte para poder acceder más tarde a Enfermería, y en parte para, tal vez, conocer a alguien que no se convierta en mi amiwita ni yo en su homónimo. Lo mejor de todo es que, como muy probablemente voy a tener un trabajo más o menos estable en el hospital de (también) Elche, viviré allí el tiempo que dure el curso (2 años), puede que en un piso compartido, puede que en un piso para estudiantes, ya veremos. Mis padres están tan ilusionados con que siga estudiando, que están dispuestos a ayudarme en lo de mudarme temporalmente de casa, por lo que lo tengo todo a mi favor. En ocasiones me pregunto “¿de verdad quiero seguir estudiando?”, pero al rato, una voz responde “¿y por qué no?”
Fecha: 29/01/2007 01:38.
Fecha: 29/01/2007 14:43.
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Fecha: 30/01/2007 23:03.
Fecha: 31/01/2007 00:40. |