El desafío emancipatorio |
No puede ser tan fácil
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Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2007.
- Hoy por fin he terminado el minicurso de ciclomotor en la autoescuela y… - Un momento, has dicho ¿¿de ciclomotor?? Con 22 años y ¿¿¿no tenías ni el permiso para vehículos de 50 CC??? - Sí. Cuando tenía 12 años tuve un accidente en una moto de cross pequeña a gasolina, que conducía yo, y a partir de ese momento, me entró fobia a conducir una moto. Como no tengo dinero para el de coche, lo único que podía hacer era enfrentarme a mis miedos, aunque aún no los haya superado ¬¬ Como decía, hoy por fin he terminado el minicurso de ciclomotor en la autoescuela y he de decir que he salido defraudado. Y no porque no haya aprobado, al contrario, sino porque ha sido demasiado fácil. El curso tenía una duración de 2 horas cada día durante 4 días. En total, 8 horas. Durante cada clase, el profesor nos ponía un DVD el cual era la versión leída del manual de circulación y seguridad vial, tras el cual, a los alumnos nos repartía un test con preguntas sobre el DVD. Un test que era perfectamente posible completar con ayuda del compañero y sin profe delante. Él se quedaba hablando con la recepcionista que estaba muy buena (y sigue estándolo). La finalidad del curso consistía en que de 8 tests (2 por clase) al menos uno debía tener 4 fallos o menos. Daba igual que en el resto hubiese fallado todas las preguntas. Oficialmente estoy preparado para conducir un ciclomotor. Por una parte me molesta porque así no se demuestra la capacidad de una persona para llevar un vehículo de ese tipo, pero por otra no le doy más importancia, porque en más de un test he tenido más de 4 fallos ^_^U Y otra cosa, el profesor era (y es) un patán. Según él (porque corregía de cabeza) está permitido adelantar, sobre una calzada con doble sentido, en una curva con poca visibilidad si los carriles están bien delimitados (es decir, con una línea longitudinal contínua). - ¡Qué lerdo! - Pues sí. Y lo mejor de todo, si encontramos a alguien con pulso, pero que no respira, tendremos que realizarle 80 ventilaciones por minuto. Su explicación para tan abrumadora afirmación se basaba en que en los primeros auxilios se realizan 2 respiraciones seguidas de 30 compresiones. - Absurdo total. - Y nada, que nos quejamos todos y le dijimos que no podía ser, que son 10, porque una persona en condiciones normales respira 12 veces por minuto, que si fueran 80, tendríamos que ventilar más de una vez por segundo y él “qué va, es por las compresiones”. - Nuevamente, absurdo total. - Al final le convencimos (o casi), dijo que lo miraría, que sí era posible que fuesen 10 en lugar de 80, y que si se equivocó era porque… atención: esa pregunta no sale en el de coche. Y yo pensaba: “Bien, eres un hacha”. Joder, es que aunque no saliera ni en el de triciclo, es de sentido común no respirar tanto, que no somos perros. - Je je… ¿entonces bien, no? - Pues sí. En 15 días máximo me dan la licencia para ciclomotor y ya sólo me quedará conducir una moto sin miedo a caerme. ¡Es que pesan un huevo, tío! - Ya, pero eso es hasta que te acostumbras - Sí, bueno. Eso espero… He aquí la solución más eficaz al cambio climático: resetear el mundo. Se denomina invierno nuclear a una teoría, surgida en plena Guerra Fría, que predecía una era de frío extremo global tras un intercambio nuclear completo entre las dos superpotencias de la época: la URSS y los EEUU. Afortunadamente tal teoría jamás se puso a prueba pero los estudios concluyeron que un bombardeo mutuo con armas nucleares estratégicas enfriaría el clima mundial llevándolo a una nueva edad de hielo. Los científicos afirmaron que en un bombardeo con tales armas se atacarían objetivos civiles de importancia, es decir ciudades. En segundo grado se podrían atacar objetivos de abastecimiento de alimentos, campos, o de abastecimiento de energía, centrales energéticas entre las cuales podrían encontrarse centrales nucleares con la consiguiente extensión de la radiación. Las ciudades arderían durante semanas e incluso meses extendiendo una vasta nube de cenizas que taparía el cielo en amplias áreas circundantes. Los hongos de las explosiones termonucleares elevarían escorias y aerosoles procedentes de la destrucción de la explosión a altitudes estratosféricas donde su permanencia en suspensión es elevada. Además dichas explosiones generarían abundantes óxidos de nitrógeno estratosféricos que potenciarían aún más el albedo terrestre. Por otra parte, una consecuencia colateral sería la paralización de la producción de energía de los centros urbanos e industriales. Dichas zonas son fuentes térmicas que crean microclimas más cálidos. Todo revertiría en una drástica bajada de las temperaturas a las pocas semanas del holocausto nuclear. Pero los océanos mantendrían su temperatura original debido a la elevada capacidad calorífica del agua. Esta diferencia térmica generaría brisas huracanadas que azotarían las costas asolando las ciudades y puertos de los litorales. Por lo menos durante uno o dos años la insolación sería débil. Los temporales cesarían cuando la temperatura del agua se igualase con la de tierra. Tras este desastre emergería un mundo helado y yermo en el que el 90% de las cosechas mundiales se habrían malogrado y la capacidad de generación de energía habría disminuido a más de la mitad. Sin medios para calentarse las ciudades se convertirían en témpanos de cemento abandonados por la fuerte hambruna subsiguiente. El invierno nuclear no solo era una representación dramática de un futuro posible tras un enfrentamiento entre las dos superpotencias sino que significaba, a todos los efectos, el ocaso de nuestra civilización tal y como la conocemos hoy. La vuelta a la edad de piedra en cuestión de meses. El invierno nuclear refleja que tras un intercambio nuclear completo no solo se verían afectadas las principales naciones beligerantes sino que las consecuencias globales serían nefastas quizá durante siglos o por más tiempo. Algunos científicos llegaron a decir sin tapujos que tal evento sería el detonante de la nueva glaciación que ha de venir dado que nos encontramos en una situación relativamente cercana en términos geológicos al próximo mínimo glacial. Fuente: Wikipedia. |