El desafío emancipatorio



No puede ser tan fácil

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Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2007.

El mito roto

Seguro que todo el mundo conoce esta famosísima canción de LHC:


Lo que posiblemente no sabían es que proviene de esto:


Aunque siempre se puede arreglar:

"Hay que decirlo más", es un consejo de Mr T

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01/03/2007 11:35 Autor: panoman. Permalink. Hay 5 comentarios.

¿Tengo que dar más explicaciones?

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(Sí, el de la foto soy yo)

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02/03/2007 14:32 Autor: panoman. Permalink. Tema: Carrera Hay 5 comentarios.

El dinero es lo primero, o “Voy a matar a alguien. Vístase”

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Lunes, 5 de Marzo de 2007

Enésimo día de tocamiento abdominal. Por la tarde, Madre me manda a Correos a enviar un paquete y recoger otro. Me da para ello 100 euros. Le digo “Madre, me prestas 18 euros para comprarme un libro?”; “Claro, Hijo nº 2”, dijo ella, “cógelos de los 100 que te he dado”. Contento, feliz, y con algunos ahorrillos míos en la cartera, me dirigí a Correos, envié un paquete y el otro no lo pude recoger porque debía hacerlo al día siguiente de la recepción de su aviso. Enviar el otro paquete me costó 4 euros de los 100, ya quedaban 96.

Me dirigí a Ateneo a por mi libro de 18 euros, y con mis ahorrillos, pensé comprarme un cómic que estaba esperando, si estaba, lo compraba, si no, pues no. Mirando, cogí el nº 7 de Sin City “Ida y vuelta al infierno” (el de 18 euros), Jóvenes Titanes / Outsiders: Los Infiltrados (el que estaba esperando) y X-23 Inocencia Perdida (aunque podía esperar, tenía mucho dinero encima para dejarlo escapar). Cuando me dirigí al mostrador ví algo que no esperaba: Final Fantasy VII: Advent Children en su versión doblada al castellano (¡Por fin!). Vi el precio, 18’95, y decidí esperar. En total me gasté 38 euros. Pensé que no tenía tantos ahorrillos en mi cartera, pero seguro que en casa sí. Luego arreglaría cuentas.

Llegué a casa, hice cálculos y descubrí que me gasté en cómics todos mis ahorros: quitando los 56 euros del paquete a recoger, los 4 del enviado y los 18 de mi libro, debía sacar 22 euros para compensar las perdidas de los cómics. Me acosté temprano para leer en la cama durante unas dos horas. Cuando llegó Pequeño Hermano, le pedí el dinero que me debía más 6 euros, 10 en total, para usarlos junto con otros 10 de los 22 y comprar el ansiado DVD. Ya elaboraría un plan para blanquear el dinero sustraído.


Martes, 6 de Marzo de 2007

Como otros tantos millones de personas en este mundo, desgraciadamente soy propenso a sufrir erupciones de herpes tipo I (más comúnmente llamados “fuegos” o “calenturas”). Es la tercera vez en mi vida que me aparecen, y la primera que uso pomada, pero se ve que mi piel es un tanto quisquillosa, y al 4º día de tratamiento, aquella me quemaba esta, por lo que decidí dejarlo. No obstante, comprobé que también existía un tratamiento en forma de comprimidos, así que ese sería el objetivo del día.

Por la mañana, Pequeño Hermano me dio la pasta que le pedí. Ya tenía 32 euros para gastar (mi plan consistía en convencer a Madre que me diera 10 de los iniciales 22 euros que sobraban para “gastos personales”). Por la tarde, mi ruta era Farmacia-Ateneo-Correos, así que me guardé todo el dinero en la cartera, y avisé a Madre de que iba a comprarme la medicina que necesitaba.

“Oiga, por favor, quería Aciclovir en pastillas”, le pedí al farmacéutico. “Toma, Aciclovir 200 mg. Son 17’50”.

¿Habéis visto alguna vez algún anime o manga en el que todo el escenario se vuelve oscuro, y el personaje en escena se hace pequeñito? Pues yo era el personaje de aquella escena.

Cuando compré la pomada, venía en un tubito de 2 g, y me costó 1’80 euros. ¿Cómo es posible que 5 g (200 mg = 0’2 g; 25 comp. x 0’2 g = 5 g) costase tanto? ¿¿No deberían haber sido 4’50 euros??

El dinero que le pedí a Pequeño Hermano lo perdí en mi no-tan-necesario medicamento. Pasé de ir a Ateneo, porque no me llegaría el dinero y le dije adiós a lo que tanto quería en ese momento.

Llegué a casa con el paquete y me dice Madre “¿Cuánto queda de los 100 euros que te di ayer?”, a lo que yo le contesté “Pues...” y saqué todo lo que tenía en la cartera. No quería que supiera que las pastillas habían supuesto tanto esfuerzo. Y ella “Pues quédatelo y mañana te lo ingresas junto con los céntimos sueltos que hay ahí” (Madre había estado entubando las monedas de 1, 2 y 5 céntimos que nadie quiere, y en total había 16 euros. Mi salvación). Me apresuré en coger los tubos y subirlos a mi cuarto, donde los uniría a mi incompleta colección propia de tubos y el suelto de la cartera. Cuál fue mi sorpresa cuando en total conté 40 euros. Podía subsanar mi deuda dos veces. Afortunadamente, solo debía hacerlo una vez, y el resto me lo guardé.


Miércoles, 7 de Marzo de 2007

A primerísima hora de la mañana comencé mi tratamiento de pastillas rezando por que valiese la pena la inversión, volví a dormir y dos horas más tarde me levanté, desayuné y me dirigí al banco a ingresar ese dinero que tanto necesitaba, para después sacarlo del cajero en forma de billetes. Un poco más tranquilo, saqué mi “Harley”, fui a Ateneo, y le dije a la dependienta “Quiero la peli de Final Fantasy”. “18’95”, dijo ella. Hicimos el trueque y volví a casa.

Por la tarde, después de comer, la vi tumbado en el sillón con una cerveza en la mano derecha y una bolsa de panchitos en la izquierda.

Y en cuanto al argumento: Frodo muere...



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07/03/2007 18:41 Autor: panoman. Permalink. Tema: Carrera Hay 3 comentarios.

Más sexo, por favor

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Hubo un período en mi vida en la que los juegos multijugador eran mi prioridad a la hora de utilizar un ordenador.

Empecé a los 14 años en un ciber, con el Quake II. Por aquel entonces aún existían las pesetas, y perdí muchas de ellas frente a un monitor, pasando buenos ratos con el colega Costa. Fue una época repleta de buenos recuerdos. Incluso mi primera novia salió de aquel ciber, jugando con nosotros al mismo juego.

Mucho tiempo pasó hasta que conseguí mi primer ordenador: un Celeron a 600 mHz, 64 Mb de RAM y tarjeta gráfica de 64 Mb (¿666?). Lo primero que me pillé para tal importante electrodoméstico en materia de multiplayer fue el Quake III Arena, obviamente. Pero mi primera inclusión en los MMORPG, que es de lo que quiero hablar, fue el Diablo 2 (¿¿666 + Diablo??). Vale, ya sé que no es exactamente un MMORPG, que en cada partida no caben más de 8 jugadores, pero fue gracias a Diablo que me metí en este tipo de juegos.

Empecé a buscar juegos de este tipo en Softonic (la página de descargas más conocida por mí por aquel entonces. Aunque ya existía el eDonkey, mis 56k no daban para mucho), y encontré el Argentum Online, un verdadero MMORPG, con unos gráficos tope cutres, una jugabilidad horrible, una comunidad llena de sudacas y un tráfico de datos saturado, pero tenía su punto. Era lo más parecido al rol que había jugado jamás (rol de verdad, no rol japonés. Eso es otra historia).

Tras mucho tiempo, me lo dejé y seguí buscando, y encontré el famosísimo Ragnarok Online, pero con la pega de que era de pago, y no me lo podía permitir. Pero un día di con la web de un servidor alternativo hispano de Ragnarok. Era gratuito y, claro, me vicié. Se podían hacer donaciones por SMS, pero yo no tenía móvil, así que no doné (soy una mala persona).

Como todo en mi vida, acabé dejándolo y no recuerdo cómo pasé el resto del tiempo hasta la adquisición de mi ordenador actual: un Athlon 3200+ 2 GHz, 1 Gb de RAM y tarjeta gráfica de 128 Mb.

Los últimos meses de vida del viejo ordenador (me refiero a meses antes de comprarme el nuevo, porque a día de hoy aún uso el viejo de vez en cuando) los pasé flipando con capturas del Lineage 2, un juego que no correría nunca en aquella máquina, y el cual es el motivo de este post.

Siempre me pregunté cuántas tías jugarían a este tipo de juegos en comparación con los tíos, sin embargo, me sorprendió que hubieran más personajes femeninos en el juego que masculinos, aunque rápidamente llegué a un par de conclusiones: aquellos personajes eran manejados por salidos o por gente con pasión por el arte erótico.

Bien es verdad que es perfectamente posible que hubiera mujeres jugando (¿tantas?), o bien hombres que no querían jugar con personajes machos. Aunque también es muy cierto que los asiáticos están muy salidos (sobretodo los japoneses. A pesar de que este juego es coreano, no puedo evitar meterlos en el mismo saco), y la mayoría de los personajes femeninos de sus juegos suelen tener el pecho grande y escotado, aderezado con faldas casi inexistentes o pantalones cortísimos y tan ceñidos que casi dejan ver el “camel toe” (ver vídeo).

Cuando lo dejé*, tiempo más tarde encontré un juego en un servidor de pago en fase beta, por lo que sería gratis de momento: el R.O.S.E. Online. Con su estética manga algo más infantil, no había mujeres exuberantes mostrando su poderío, sino niños y niñas que no llegarían a los 12 años. Aún así, podía ver cómo algunos jugadores dejaban a sus personajes sin armadura, cubiertos tan sólo por una especie de pareo que ocultaba lo justo (en las chicas, había dos partes. La superior era más pequeña). Patético...

El último que probé en mi carrera multijugadora masiva fue el Silkroad Online. Aquí los personajes no iban tan descubiertos, ya que según aumenta la calidad de la armadura, cubre más partes del cuerpo (lógico), y el skin de la “ropa interior” era exactamente igual que la armadura de peor calidad del juego, salvo por el decoloramiento que la caracterizaba. Sin embargo, había algo distinto a los anteriores juegos.

Mientras que a los hombres podíamos darles más o menos musculatura (no afectaba para nada a la jugabilidad. Era simple estética), en las mujeres era posible modificar (efectivamente) el tamaño de los pechos. La única pega era que al mismo tiempo también le crecía el culo, pero al entrar, la mitad de los personajes eran mujeres tetudas y culonas.

Reconozco que en todos esos juegos yo tenía personajes hembra (excepto en el Argentum, que era una mierda), pero ni las “desnudaba” ni les otorgaba tallas descomunales (para mí, es más importante la forma que el tamaño), y no era extraño el momento en que venía un tío y me decía “Hi beauty” , me daban consejos sobre cómo jugar mejor con buenas palabras, e incluso me decían qué armadura me quedaba mejor.

Una vez me encontré con una “chica” llamada ImAMan.

Tras todos estos sucesos, dudo si meterme en otro juego de esta clase, no sea que el día de mañana quiera casarme con una elfa.

Miedo me da...



*Edit: Sí, llegué a jugar al Lineage 2

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19/03/2007 23:54 Autor: panoman. Permalink. Tema: Pensamientos Hay 1 comentario.


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