El desafío emancipatorio



No puede ser tan fácil

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Y cuanto más acelero

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- Hoy por fin he terminado el minicurso de ciclomotor en la autoescuela y…

- Un momento, has dicho ¿¿de ciclomotor?? Con 22 años y ¿¿¿no tenías ni el permiso para vehículos de 50 CC???

- Sí. Cuando tenía 12 años tuve un accidente en una moto de cross pequeña a gasolina, que conducía yo, y a partir de ese momento, me entró fobia a conducir una moto. Como no tengo dinero para el de coche, lo único que podía hacer era enfrentarme a mis miedos, aunque aún no los haya superado ¬¬

Como decía, hoy por fin he terminado el minicurso de ciclomotor en la autoescuela y he de decir que he salido defraudado. Y no porque no haya aprobado, al contrario, sino porque ha sido demasiado fácil.

El curso tenía una duración de 2 horas cada día durante 4 días. En total, 8 horas. Durante cada clase, el profesor nos ponía un DVD el cual era la versión leída del manual de circulación y seguridad vial, tras el cual, a los alumnos nos repartía un test con preguntas sobre el DVD. Un test que era perfectamente posible completar con ayuda del compañero y sin profe delante. Él se quedaba hablando con la recepcionista que estaba muy buena (y sigue estándolo).

La finalidad del curso consistía en que de 8 tests (2 por clase) al menos uno debía tener 4 fallos o menos. Daba igual que en el resto hubiese fallado todas las preguntas. Oficialmente estoy preparado para conducir un ciclomotor.

Por una parte me molesta porque así no se demuestra la capacidad de una persona para llevar un vehículo de ese tipo, pero por otra no le doy más importancia, porque en más de un test he tenido más de 4 fallos ^_^U

Y otra cosa, el profesor era (y es) un patán. Según él (porque corregía de cabeza) está permitido adelantar, sobre una calzada con doble sentido, en una curva con poca visibilidad si los carriles están bien delimitados (es decir, con una línea longitudinal contínua).

- ¡Qué lerdo!

- Pues sí. Y lo mejor de todo, si encontramos a alguien con pulso, pero que no respira, tendremos que realizarle 80 ventilaciones por minuto. Su explicación para tan abrumadora afirmación se basaba en que en los primeros auxilios se realizan 2 respiraciones seguidas de 30 compresiones.

- Absurdo total.

- Y nada, que nos quejamos todos y le dijimos que no podía ser, que son 10, porque una persona en condiciones normales respira 12 veces por minuto, que si fueran 80, tendríamos que ventilar más de una vez por segundo y él “qué va, es por las compresiones”.

- Nuevamente, absurdo total.

- Al final le convencimos (o casi), dijo que lo miraría, que sí era posible que fuesen 10 en lugar de 80, y que si se equivocó era porque… atención: esa pregunta no sale en el de coche. Y yo pensaba: “Bien, eres un hacha”. Joder, es que aunque no saliera ni en el de triciclo, es de sentido común no respirar tanto, que no somos perros.

- Je je… ¿entonces bien, no?

- Pues sí. En 15 días máximo me dan la licencia para ciclomotor y ya sólo me quedará conducir una moto sin miedo a caerme. ¡Es que pesan un huevo, tío!

- Ya, pero eso es hasta que te acostumbras

- Sí, bueno. Eso espero…



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04/07/2007 00:54 Autor: panoman. Permalink. Tema: Carrera Hay 2 comentarios.

¡¡Feliz Cumpleaños, Cabrones!!

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Hace doce meses, cuando cumplía 21 años, pensaba “¿Cómo me sentiré al cumplir los 22?”, y hoy, que ha llegado ese día, no me siento diferente, y pienso “¿Cómo me sentiré al cumplir los 23?”

De momento no ha sido un día muy distinto a los demás, salvo por el mega lag de Movistar, que ha hecho que recibiera los mensajes y los avisos de llamadas perdidas tardísimo. Quizá sea su regalo de cumpleaños al enterarse de que en cuanto se termine el plazo obligatorio de 18 meses me hago de Yoigo.

En fin, que como viene siendo costumbre en los blogs, a continuación una lista de la gente que me ha felicitado y el método utilizado, ordenados cronológicamente:

01.- 00:23 Mota (SMS* + post en su blog)
02.- 00:37 Christine (teléfono + SMS*)
03.- 00:38 Madre de Christine (teléfono)
04.- 06:10 Test&Vote (e-mail)
05.- 08:52 El Corte Inglés (e-mail)
06.- 10:04 Padre (Live!)
07.- 10:33 Miarroba (e-mail)
08.- 11:08 EA** (e-mail)
09.- 12:03 FileFront (e-mail)
10.- 12:10 Tarza*** (comentario en blog)
11.- 13:35 Madre (SMS + Live! + postal)
12.- 20:35 Fran**** (Live!)
13.- 20:35 Roberto (Live!)
14.- 20:36 Parship***** (e-mail)
15.- 21:10 Arantxa (Live!)
16.- 21:10 Espe (Live!)
17.- 21:10 Guillermo (Live!)
18.- 21:15 CAM (cajero)
19.- 22:06 Vicent (SMS)

*Aunque me llegó al mediodía.
**¡Y encima me regala un descuento de 15$ al comprar cualquier juego por internet!
***Lo siento, tío, este año no hay barbacoa. Mi madre la tiró
****También era su cumple
*****Por más que lo intento no puedo borrarme de ahí u_u


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19/06/2007 15:59 Autor: panoman. Permalink. Tema: Carrera Hay 5 comentarios.

Realidad virtual

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Desde que escuché el corte de pelo virtual (courtesy of Mota) no he dejado de buscar nuevos sonidos holofónicos. Al principio busqué en gúguel, pero tan sólo encontré la ya quemada caja de cerillas y la no menos desgastada voz sensual, amén de otros sonidos cortitos como son el secador de pelo o un corte de pelo muchísimo más corto (de duración, no de que te deje con menos pelo).

Entonces, miré en eMule, y encontré algo superguay. Resulta que los sonidos antes nombrados (salvo el primero), vienen incluidos en un CD de unos 35 minutos de duración, con 25 pistas de audio diferentes, todas grabadas mediante la técnica binaural. Tras escucharlo 3 veces (y más que lo escucharé) me quedé con ganas de más, pero por holophonic, holofonico, homofonía, etc. no encontré nada más.

Pues nada, busqué ‘binaural’ y encontré algo llamado I-Doser, un programa (en realidad son simples mp3) que, mediante ondas cerebrales inducidas, imita grosso modo los efectos de drogas o medicamentos opiáceos.

Me bajé tres tipos distintos por probar (como todas las drogas), que eran Marihuana (con efecto cannábico, obviamente), Valium (efecto hipnótico) y A-Bomb (una droga ficticia y exclusivamente virtual, con efecto psicotrópico).

He de decir que, si bien no es lo mismo que drogarse realmente, sí se nota algún efecto, aunque para cada persona es distinto.

El primero que probé fue el A-Bomb, puesto que confundí psicotrópico con alucinógeno, y no es lo mismo. El efecto psicotrópico modifica la noción del espacio y del tiempo. Cuando terminé la sesión me sentí como si me hubiese bebido un par de cervezas, es decir, cuando no estás ciego ni alegre. Antes de eso. Cuando caminaba, notaba que me movía un tiempo después. Es lo que yo llamo “lag corporal”.

Al día siguiente (cuando escribo esto), al llegar de doblaje y sin muchas ganas de nada, decidí probar la Marihuana. Nuevamente tuvo efecto, aunque no el que esperaba. Estaba completamente relajado, había perdido el tono muscular y no me sentía con fuerzas de levantarme del sillón en el que me encontraba. No estaba ni feliz, ni en una nube, ni como debería sentirme tras fumarme siquiera medio porrete. Quizá sea porque no me afecta (sí, reconozco que he fumado marihuana, pero no recuerdo que tuviera un especial efecto sobre mí).

En fin, que pretendía terminar diciendo que mando un NO como una catedral a las drogas, pero mientras escribía, estaba mirando la web para comprobar la variedad de “drogas” a la venta, y al ver una que vale 200$, llamada Hand of God, me he sorprendido, he buscado información y en cuanto se vacíe mi casa, la pruebo, que según dicen el efecto es tan impresionante como inexplicable.

Ya veremos…

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16/06/2007 22:36 Autor: panoman. Permalink. Tema: Carrera Hay 3 comentarios.

Una de vídeos (nosecual parte, creo que la primera)

Quería haberlo subido a youtube, pero como su duración es de 15 minutos y su peso de 191 mB, tuve (¿tube?) que hacerlo en guguel video.

Lo que vereis a continuación no se trata de otro video de tantos, sino de uno en el que salgo yo en un ensayo de una breve obra que estamos preparando, en la parte de interpretación del curso de doblaje que, como sabeis, estoy haciendo.

Como el atrezzo es improvisado, describiré a grandes rasgos lo que vereis, para que más o menos os hagais una idea del panorama:

- Es una isla desierta, no como la de perdidos, sino un islote de chiste de apenas 2 metros cuadrados.
- Lo que hay en el medio es una palmera.
- Yo soy manco.
- El otro es cojo.

¡Que la disfruteis!

Y no pongo música porque no procede...

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26/05/2007 22:47 Autor: panoman. Permalink. Tema: Carrera No hay comentarios. Comentar.

El dinero es lo primero, o “Voy a matar a alguien. Vístase”

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Lunes, 5 de Marzo de 2007

Enésimo día de tocamiento abdominal. Por la tarde, Madre me manda a Correos a enviar un paquete y recoger otro. Me da para ello 100 euros. Le digo “Madre, me prestas 18 euros para comprarme un libro?”; “Claro, Hijo nº 2”, dijo ella, “cógelos de los 100 que te he dado”. Contento, feliz, y con algunos ahorrillos míos en la cartera, me dirigí a Correos, envié un paquete y el otro no lo pude recoger porque debía hacerlo al día siguiente de la recepción de su aviso. Enviar el otro paquete me costó 4 euros de los 100, ya quedaban 96.

Me dirigí a Ateneo a por mi libro de 18 euros, y con mis ahorrillos, pensé comprarme un cómic que estaba esperando, si estaba, lo compraba, si no, pues no. Mirando, cogí el nº 7 de Sin City “Ida y vuelta al infierno” (el de 18 euros), Jóvenes Titanes / Outsiders: Los Infiltrados (el que estaba esperando) y X-23 Inocencia Perdida (aunque podía esperar, tenía mucho dinero encima para dejarlo escapar). Cuando me dirigí al mostrador ví algo que no esperaba: Final Fantasy VII: Advent Children en su versión doblada al castellano (¡Por fin!). Vi el precio, 18’95, y decidí esperar. En total me gasté 38 euros. Pensé que no tenía tantos ahorrillos en mi cartera, pero seguro que en casa sí. Luego arreglaría cuentas.

Llegué a casa, hice cálculos y descubrí que me gasté en cómics todos mis ahorros: quitando los 56 euros del paquete a recoger, los 4 del enviado y los 18 de mi libro, debía sacar 22 euros para compensar las perdidas de los cómics. Me acosté temprano para leer en la cama durante unas dos horas. Cuando llegó Pequeño Hermano, le pedí el dinero que me debía más 6 euros, 10 en total, para usarlos junto con otros 10 de los 22 y comprar el ansiado DVD. Ya elaboraría un plan para blanquear el dinero sustraído.


Martes, 6 de Marzo de 2007

Como otros tantos millones de personas en este mundo, desgraciadamente soy propenso a sufrir erupciones de herpes tipo I (más comúnmente llamados “fuegos” o “calenturas”). Es la tercera vez en mi vida que me aparecen, y la primera que uso pomada, pero se ve que mi piel es un tanto quisquillosa, y al 4º día de tratamiento, aquella me quemaba esta, por lo que decidí dejarlo. No obstante, comprobé que también existía un tratamiento en forma de comprimidos, así que ese sería el objetivo del día.

Por la mañana, Pequeño Hermano me dio la pasta que le pedí. Ya tenía 32 euros para gastar (mi plan consistía en convencer a Madre que me diera 10 de los iniciales 22 euros que sobraban para “gastos personales”). Por la tarde, mi ruta era Farmacia-Ateneo-Correos, así que me guardé todo el dinero en la cartera, y avisé a Madre de que iba a comprarme la medicina que necesitaba.

“Oiga, por favor, quería Aciclovir en pastillas”, le pedí al farmacéutico. “Toma, Aciclovir 200 mg. Son 17’50”.

¿Habéis visto alguna vez algún anime o manga en el que todo el escenario se vuelve oscuro, y el personaje en escena se hace pequeñito? Pues yo era el personaje de aquella escena.

Cuando compré la pomada, venía en un tubito de 2 g, y me costó 1’80 euros. ¿Cómo es posible que 5 g (200 mg = 0’2 g; 25 comp. x 0’2 g = 5 g) costase tanto? ¿¿No deberían haber sido 4’50 euros??

El dinero que le pedí a Pequeño Hermano lo perdí en mi no-tan-necesario medicamento. Pasé de ir a Ateneo, porque no me llegaría el dinero y le dije adiós a lo que tanto quería en ese momento.

Llegué a casa con el paquete y me dice Madre “¿Cuánto queda de los 100 euros que te di ayer?”, a lo que yo le contesté “Pues...” y saqué todo lo que tenía en la cartera. No quería que supiera que las pastillas habían supuesto tanto esfuerzo. Y ella “Pues quédatelo y mañana te lo ingresas junto con los céntimos sueltos que hay ahí” (Madre había estado entubando las monedas de 1, 2 y 5 céntimos que nadie quiere, y en total había 16 euros. Mi salvación). Me apresuré en coger los tubos y subirlos a mi cuarto, donde los uniría a mi incompleta colección propia de tubos y el suelto de la cartera. Cuál fue mi sorpresa cuando en total conté 40 euros. Podía subsanar mi deuda dos veces. Afortunadamente, solo debía hacerlo una vez, y el resto me lo guardé.


Miércoles, 7 de Marzo de 2007

A primerísima hora de la mañana comencé mi tratamiento de pastillas rezando por que valiese la pena la inversión, volví a dormir y dos horas más tarde me levanté, desayuné y me dirigí al banco a ingresar ese dinero que tanto necesitaba, para después sacarlo del cajero en forma de billetes. Un poco más tranquilo, saqué mi “Harley”, fui a Ateneo, y le dije a la dependienta “Quiero la peli de Final Fantasy”. “18’95”, dijo ella. Hicimos el trueque y volví a casa.

Por la tarde, después de comer, la vi tumbado en el sillón con una cerveza en la mano derecha y una bolsa de panchitos en la izquierda.

Y en cuanto al argumento: Frodo muere...



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07/03/2007 18:41 Autor: panoman. Permalink. Tema: Carrera Hay 3 comentarios.

¿Tengo que dar más explicaciones?

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(Sí, el de la foto soy yo)

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02/03/2007 14:32 Autor: panoman. Permalink. Tema: Carrera Hay 5 comentarios.

El fin de la historia

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Capítulo final de Carrera

Lunes, 23 de Octubre de 2006

Por la tarde fui a la academia donde daban el curso de actor de doblaje que tanto quería hacer. No esperé a Melanie a la semana siguiente. Yo quería saber lo que había cuanto antes. Al llegar, había dos chicas, una era secretaria, y la otra, actriz de doblaje.

Me senté y pedí información sobre el curso. La actriz que allí se encontraba me empezó a hablar sobre cómo era aquello, lo difícil que resultaba para algunas personas y lo fácil que lo era para otras... hasta que dijo aquello que siempre me he negado a oír: “...y los profesores llevan veinte años viviendo del doblaje, algo muy difícil de conseguir”.

Mi sueño de vivir doblando películas, series, dibujos, videojuegos,... se fue al carajo.


Martes, 24 de Octubre de 2006

Todo iba bastante bien en el hospital. Llegó mi tutora para saber dónde haría la segunda mitad de las prácticas:
- Aquí, – dije yo – en el quirófano.
- No, - dijo ella – me refería si te ibas a quedar en el hospital o vas a ir a un centro privado.
- Me quedo en el hospital, en el quirófano.
- Si te quedas en el hospital, no puedes quedarte en el quirófano. Te irás donde yo te diga.
- ¿Por qué?
- Para complementar tus conocimientos de auxiliar.

No sólo perdí una garantía de futuro como actor de doblaje, sino que además, puede que me tocara trabajar de aquello que, aun no agradándome, hube estudiado aquél último año.

Perdí mi esperanza de independencia como la había planeado. Aquí termina mi historia.

Demasiado pronto para mi gusto...

15/11/2006 23:08 Autor: panoman. Permalink. Tema: Carrera Hay 2 comentarios.

El novato, 1ª parte

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Capítulo II de Carrera

Lunes, 2 de Octubre de 2006

Me levanté bastante bien a pesar de no haber dormido casi la noche anterior, con lo que desayuné y me lavé los dientes sin mucho agobio. Además, el hecho de no volver a llevar lentillas me ahorraba mucho tiempo a la hora de arreglarme. No sabía cómo estaba el tema del almuerzo, así que por si acaso, y sólo por si acaso, me hice un minibocadillo de dulce y cremoso salchichón.

Salí temprano de casa a coger el autobús que me llevaría a la puerta del hospital. No era un autobús de línea, así que para acceder a él era necesario un carnet especial (en realidad sólo se trataba un trozo de cartulina azul con tu nombre y el logo de la compañía de autobuses impresos en ella), pero yo, a pesar de tener todo en regla en cuestión de pagos y demás, estaba esperando a obtener esa tarjeta. Subí como si nada, me senté donde pude, y el conductor, al darse cuenta de que entraba un extraño me pidió el carnet. “Ya está, se terminó mi viaje. ¿Ahora qué?”, pensé yo, al tiempo que cerraba los ojos y ponía cara de fracaso.

“Está pedido ya”, dijo una voz de mujer detrás mía. Le seguí la corriente y repetí sus palabras al conductor, que se incorporó y siguió conduciendo. Al parecer, esa mujer era amiga de Madre, trabajadora del hospital y, por alguna razón que desconocía, estaba por encima del conductor.

Al llegar a mi destino, fui a la oficina de la supervisora del quirófano, para que me indicara lo que debía hacer, pero llegó diez minutos tarde. Finalmente, me dijo el código (no tan) secreto del vestuario masculino para que me pusiera el uniforme pertinente y me asignó una mentora (todo auxiliar de enfermería que se encontraba allí era mujer). Tal vez fuese porque no conocía aquello, porque había una confianza allí que yo no tenía o porque ser auxiliar de enfermería no era mi vocación (sólo era un paso hasta la meta), pero siguiendo como un perrito a mi mentora Tony me sentía como una especie de parásito. Tuve que tragarme mi orgullo y seguir adelante con aquello.

A mitad de la jornada, Tony me ofreció un descanso para almorzar, así que saqué lo que hube preparado. Cuál fue mi sorpresa al ver que en aquel servicio, el almuerzo lo traían de la cafetería, y era gratis. Dos bolsas llenas de pan blanco e integral del día tamaño bocadillo y una bandeja repleta de companaje era lo que les esperaba a la misma hora a los trabajadores de allí todos los días. No pude sentirme peor con mi bocadillo de pan descongelado y salchichón en la mano. Otra vez pedí que me tragara la tierra. De los peores días de mi vida, sin duda.


Martes, 3 de Octubre de 2006

Me levanté con unas ganas impresionantes de tocarme los huevos, pero no me extrañó. Llevaba mucho tiempo haciéndolo, y de repente me puse a “trabajar” y esa situación me chocó bastante. Suerte tenía de que era un trabajo entretenido, y no de esos que deseas que tu jefe haya muerto para no ir a trabajar.

Era el segundo día que viajaba en autobús con aquel conductor. No comprendo cómo le dejaban conducir aquel vehículo, ya que lo hacía como un bacala con su moto: arrancaba pisando el acelerador a tope, cambiaba de marchas de forma frenética, y esperaba al último momento a frenar el vehículo. Hacía muchísimo tiempo que no me mareaba en un vehículo, pero aquel conductor estaba rompiendo mi logro. A pesar de ello, según pasábamos por Saint Gabriel, yo miraba la hora y la posición del sol. Sería un día perfecto.

Nada más llegar al hospital, fui a ver a la supervisora, y le entregué el trabajo que debía hacer para aprobar las prácticas: una lista con todas las tareas que realizaba a lo largo del día y su modo de hacerlas. Su cara de sorpresa me sorprendió, valga la redundancia. Ella no sabía nada de nada (era su primer año como supervisora. El año anterior, su puesto era de otra persona), y me hizo varias preguntas cuya respuesta no dependía de mi. “¿Tengo que leerme todo esto?”, decía. Al final la convencí para que lo hiciese. O eso me parecía, ya que a mitad de la jornada, se presentó delante mía y me dijo:
- Yo no voy a leerme todos los días esta parrafada – se trataba de una página y media – y encima firmarla como que lo he hecho. Tendré que hablar con tu tutora para ver lo que me dice.
- Vale. A lo largo del día tiene que venir para darte unos papeles. Cuando lo haga, ¿podrías avisarme para enterarme mejor cómo está lo del trabajo? – respondí.
- De acuerdo – dijo ella. Y se fue.

En efecto, una hora antes del final de la jornada, mi tutora Nancy se presentó y nos explicó cómo estaba el panorama. Resultó que estaba bien lo que hacía, pero no tanto el hecho de que lo entregara todos los días, sino que era preferible que lo hiciese cada semana o cada quince días. No sabía que sería peor, pero por si acaso, hice lo que me dijo.

Al volver a casa, como ya no tenía que preocuparme de hacer el trabajo todos los días, sino que podía esperar al fin de semana, comprobé el precio del auténtico regalo de cumpleaños de Christine, el DVD original de Titanic, pero la versión más barata era de 19’95 €, así que decidí olvidarlo y buscar otra cosa. Más dolor de cabeza fue el resultado.


(Continuará...)

18/10/2006 19:16 Autor: panoman. Permalink. Tema: Carrera Hay 3 comentarios.

La reunión, 2ª parte

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Miércoles, 27 de Septiembre de 2006

Cuando me levanté, algo me decía que sería un día de cambios. Diría que ese algo tenía razón a medias, pues mis días seguían siendo igual de largos, y este no sería diferente. Con la no muy buena costumbre de levantarme tarde, Padre me recibió con una orden. “Limpia la escalera”, me dijo. Mi mundo se venía abajo cuando oí esas palabras. Estaba más que demostrado que tenía alergia al polvo, o a los ácaros, nunca lo tuve muy claro, y limpiar la escalera suponía exponerme a ello una vez más.

Cuando terminé, me sorprendió no haber acabado estornudando. Apenas pasaron dos minutos cuando tuve que tragarme mis palabras. Le recordé a Padre las consecuencias de que yo barriera la escalera estornudando sin parar durante 5 o 6 minutos. Le molestaba no poder escuchar la televisión por mí, pero no podía decir nada. Ya estoy cansado de evitar molestias a los demás con mis consejos no escuchados, así que no me arrepiento de haber pasado a la acción, aunque seguramente Padre no tenga reparos en volverme a mandar limpiar la dichosa escalera.


Jueves, 28 de Septiembre de 2006

Era el último día antes de la reunión. El tiempo no podía transcurrir más despacio. Lo que sentía en ese momento no sabría si era nerviosismo o desesperación, o quizá todo junto, no lo sé. Decidí no dormir la siesta como otras veces, para poder acostarme antes y dormir, ya que tenía la mala costumbre de acostarme tarde. El tiempo no podía transcurrir más despacio.

Después de cenar quise comprobar cómo quedaba mi nuevo corte de pelo sin barba, así que me afeité. No estaba del todo mal. Eso pensaba yo.

No tenía mucho que hacer, así que me acosté pronto como quería, pero no podían faltar los oportunos vecinos con su reunión de medianoche y la música lo suficientemente alta como para no dejarme dormir. Lo contrarresté cerrando la ventana de mi cuarto y con música new age en la microcadena. Encontré el equilibrio sonoro perfecto fuera del silencio, pero no bastaba. Mis ojos no se cerraban.

La costumbre que tenía de acostarme, en muchas ocasiones, a las 3:30 de la mañana no me dejó dormir, así que me resigné y me puse a jugar con el móvil hasta que el aburrimiento pudo conmigo al fin.


Viernes, 29 de Septiembre de 2006

Me levanté diez minutos antes de lo que pretendía, y no sé si era buena señal o no. Tras el ritual rutinario de todas las mañanas, me planteé si me pondría tobillera ese día, en parte para vacilar de lesión, y en parte para evitar que se me congelara el pie lesionado por las chanclas y un posible tiempo frío. Finalmente me la puse, por si acaso.

De camino a la estación, pensé en aprovechar el viaje para calcular la hora de la salida del sol, y si a la hora a la que llegaríamos al lugar al que llevaría a Christine habría hecho su aparición ya. En cuanto a la tobillera, me di cuenta demasiado tarde de que no fue una buena idea. Los bordes de la planta del pie se estaban reajustando de muy mala manera, y como no me acostumbrara en poco tiempo, sería una reunión muy larga.

Ya en el tren, mientras buscaba un asiento libre, me di cuenta de que una chica rubia me observaba. ¿Por qué lo hacía? ¿Por qué pensé en recordarla en mis memorias? ¿Por qué “me lo creí”? Encontré un buen sitio. El cielo estaba oscuro, e hizo que las ventanas se convirtiesen en espejos por dentro. Observé a esa chica, y ella seguía mirándome. Acabé por ignorarla. No era mi tipo.

Al llegar a la siguiente estación, en la que bajaríamos Chris y yo para ver salir el sol, pude comprobar que aún no lo había hecho. Rogué por que para el día crítico no hayan cambiado el horario, o tendría un gran problema.

Llegué a mi destino, la estación de Elx-Carrús, donde debía encontrarme con Janine, una compañera de clase, para ir juntos al hospital, donde habría de celebrarse la reunión, pero no estaba, así que le di un toque. No tardó en llamarme desde su casa para preguntarme si me encontraba ya en la estación, y le respondí que sí, y ella, que llegaría enseguida.

Diez minutos más tarde, apareció. Estaba dormida, y yo la desperté. Creo que tuvo mucha suerte teniendo un compañero de fuera de Elche, y que le pidió que le acompañara a la reunión, o habría seguido durmiendo.

El autobús que nos llevaría al hospital llegó bastante rápido. No teníamos tiempo que perder. Desgraciadamente, el viaje de ida no tuvo mucha conversación. Siempre he lamentado no tener mucha confianza con Janine. Es como si sólo pudiera confiar en una persona a la vez.

El hospital nos vio llegar al fin, y en su puerta principal nos esperaban nuestra tutora y Sonya, otra compañera. Nos llevaron hasta el salón de actos del hospital, la tutora nos dio una tarjeta identificatoria a cada uno y la reunión dio comienzo. Tras una hora interminable sobre la función de cada área del hospital y su localización, cada uno de los asistentes debía buscar el lugar que le fue asignado y presentarse a su supervisor. Janine y yo fuimos juntos a buscar a mi supervisora y a su homónimo, para luego irnos juntos de vuelta.

Mi supervisora resultó ser simpática y bonachona. Hasta me dio un protocolo que debía leer ese fin de semana para que el lunes siguiente empezara las prácticas con una base mínima. Encontrar al de Janine ya no fue tan fácil, porque el suyo se movía continuamente de un lugar a otro del hospital, así que decidimos esperar en un lugar por el que tarde o temprano pasaría. Transcurrieron 20 minutos de espera y el supervisor no aparecía. Janine me dijo que me fuera si quería, pero yo no veia justo que ella me acompañara y yo la dejase. Además, si me iba, el tiempo que habría estado esperando no hubiese servido para nada. No tardó mucho más en llegar el supervisor, aunque no sé cómo fue la cosa, ya que me fui a buscarlo una vez más, dejando a Janine esperando por si le daba por pasar por ahí.

Acto seguido, volvíamos a casa, pero le dije a mi compañera que podríamos pasar por la academia en la que nos conocimos, pues allí se encontraban Christine y Caroline. Las dos habían decidido repetir el curso, y estaban en tiempo de recreo. Chris y Janine eran muy amigas desde hacía tres años, así que yo me quedé con Carol, pero nuevamente la conversación fue patética. Cuando estábamos a punto de irnos, Susan, otra antigua compañera, hizo acto de presencia, pero tan sólo la saludé.

Ya nos íbamos, y aunque tenía una estación a tan sólo 5 minutos de la academia, decidí acompañar a Janine a su casa, a 15 minutos de la academia, pero a 2 de otra estación, en la que nos encontramos a primera hora. Aún quedaba media hora hasta que saliese el tren, por lo que subí con ella. No había nadie en su casa. No había nada que hacer, así que entramos a su cuarto y estuvimos unos veinte minutos pasando el rato...

El tren no tardó mucho en llegar, por lo que subí y volví a casa.

07/10/2006 01:49 Autor: panoman. Permalink. Tema: Carrera Hay 5 comentarios.

La reunión, 1ª parte

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Capítulo I de Carrera

Lunes, 25 de Septiembre de 2006

A David aún le quedaba una semana de vacaciones. Hasta aquel día, se acostaba a la hora que quería y se levantaba cuando le venía en gana. Pero aquel no era un día normal. Aquel fue el día que se marcó para empezar su última cuenta atrás, y para ir a la peluquería. La semana siguiente empezaría las prácticas, y sabía que era duro trabajar al tiempo que se retiraba una y otra vez el pelo de la cara, por eso, aquella vez madrugó para pedirle dinero a Madre, la mujer que le dio a luz, para ir a cortarse el pelo antes de que se acostara, pues tuvo turno de noche y se encontraba cansada. La peluquería tenía un horario de apertura que David desconocía, así que tomó la sabia decisión de salir de casa a las 10 de la mañana, ya que a esa hora todos los comercios estaban abiertos. Hasta entonces, aprovechó la hora que le quedaba para desayunar un vaso de leche con sirope de chocolate y comprobar las descargas pendientes del eMule. Como no era su intención ir en ropa interior, se vistió con sus pantalones anchos verdes y la primera camiseta que encontró. Nunca le gustó buscar conjuntos perfectos. Mientras se colocaba la tobillera en el pie derecho, Padre, que estaba doblando la ropa, pidió ayuda a Dave para hacer lo propio con las sábanas. La media hora que le quedaba hasta irse la empleó en jugar con su nigromante al Diablo 2, juego que recuperó del olvido unas semanas antes.

Llegó el momento de irse, y al llegar a su destino, le explicó a la peluquera encargada cómo quería el corte de pelo aquella vez: escalonado por los lados y capeado por detrás. Al terminar, descubrió que no era como él se lo había imaginado, pero era un tipo responsable con sus decisiones, y siguió adelante. “No hay nada que un poco de gomina no pueda solucionar”, pensó. Tendría tiempo de sobra para comprobarlo. Al llegar a casa, se dio una buena ducha que le “despejó” lo suficiente como para eliminar los pelos sueltos de su espalda y volver a dormir hasta el mediodía.

“¡Dave!”, gritó Padre. Tan fuerte lo hizo que le despertó de su profundo sueño y se levantó de un salto (la casa de David contaba con 2 pisos y una buhardilla. Él se encontraba en el segundo piso y Padre, en el primero). Había llegado la hora de comer, y sólo quedaba medio día hasta el día siguiente.

David no tenía buena memoria, por lo que decidió hacer una especie de diario anotando cada suceso relevante en su vida en una pequeña libreta. Tras disfrutar la paella de Madre, fue a apuntar en su libreta de recuerdos lo ocurrido hasta entonces, pero no la encontró. No le dio mucha importancia; tan sólo quería que el día acabase para llegar al siguiente, por lo que lo dejó correr y fue nuevamente a ejercer su deporte favorito: el sueño. Puso el despertador a las 6 de la tarde, con un volumen que lo despertase suavemente con el sonido de Kiss FM. El despertador sonó a su hora, pero el sueño era tan profundo que se quedó durmiendo una hora y media más.

No tenía nada que hacer, por lo que volvió a jugar al Diablo 2 hasta la hora de cenar. Tras la cena, recordó dónde dejó su libreta de recuerdos, y apuntó lo que debió apuntar momentos antes. Entonces se percató de que Padre alquiló un par de películas en DVD, una de las cuales era Alone In The Dark, así que decidió verla para terminar el día. Ya le dijeron tiempo atrás que aquella película era horrible, y él, que pese a todo siempre dio un voto de confianza a películas basadas en videojuegos, descubrió que era peor de lo que imaginaba.

Indignado, fue a acostarse, pero la larga siesta de la tarde le impedía dormir. Dos horas y media de Diablo 2 fueron suficientes para restablecer su sueño. “Mañana, más de lo mismo”, fueron sus últimas palabras antes de caer, por fin, rendido en su cama.


Martes, 26 de Septiembre de 2006

Como tantas otras veces, aquel día se levantaría tarde, “es la mejor forma de que los días transcurran rápidamente”, pensaba, pero un atasco combinado con golpes de claxon cerca de su ventana le despertó antes de lo que esperaba. Algo ocurrió que hizo que el tráfico se restableciese y volviera a dormir hasta las 11 de la mañana. “Ya es suficiente”, pensó. Al levantarse, descubrió que se encontraba sólo en casa, por lo que aprovechó para ver 2 de los 6 capítulos que tenía grabados de Ghost in the Shell SAC 2nd GIG mientras desayunaba un biofrutas tropical, para rematar la mañana con Heavy Metal F.A.K.K. 2.

La tarde entera transcurrió entretenida con más Diablo 2. David se planteó si perdía el tiempo con su vida, pero un trago de Coca-Cola le hizo olvidar. Madre aprovechó para cumplir su papel haciéndole un sabroso bocadillo de tortilla de atún; un tanto avinagrado, pero delicioso de igual manera.

Al llegar la noche, llamó por teléfono a Christine, una amiga con la que tenía pendiente un formateo de XP, y le propuso ir, el día de su 18 cumpleaños, el 14 de Octubre, a ver salir el sol. Ella aceptó encantada creyendo que era su regalo de cumpleaños, ya que se empeñó en que Dave no le comprara nada, “bastante has hecho ya por mí”, dijo ella. En realidad, él pretendía que fuera una sorpresa, pero sabía que ni a ella ni a su familia le haría gracia que alguien se la llevara de casa a las 6 de la mañana sin ningún motivo aparente, por lo que decidió que el verdadero regalo estaría por llegar. Tras media hora de conversación irrelevante, ambos colgaron el teléfono.

David, que por fin consiguió bajar la banda sonora del Warcraft 3, decidió escucharla mientras continuaba pintando el regalo de cumpleaños atrasado de su colega Vincent: una miniatura del Paladín del Emperador.


(Continuará...)

27/09/2006 16:45 Autor: panoman. Permalink. Tema: Carrera Hay 3 comentarios.


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